|
Agrelot en vhs y en disco
Por Javier Santiago y Miguel López Ortiz
/ F.N.C.P.
Al momento de anunciarse la inauguración del nuevo Coliseo
de Puerto Rico José Miguel Agrelot, el paso del singular
personaje ha quedado plasmado en dos producciones que acaban de
llegar al mercado nacional. Una de ellas, “El sabor de la
vida” es un disco compacto grabado por el comediante en 1969,
donde relata una serie de cuentos en las voces de sus más
gustados personajes. El otro, “El gallo pelón”
es una joya de la cinematografía nacional que, luego de haber
sido postergada, ve la luz en formato vhs, gracias al Instituto
de Cultura Puertorriqueña.
El sabor de la vida
Producción original: Velvet de Puerto Rico, 1969
Edición 2004: Disco Hit
Coordinador: Salvador Rosa hijo
Si usted escucha este compacto por primera vez, podría parecerle
que el comediante se está despidiendo de su público.
Pero lo menos que uno puede imaginar es que esta grabación
José Miguel Agrelot la realizó en pleno apogeo de
su carrera, allá en 1969.
“El hombre de las mil voces”, como le apodaban algunos
en aquella década de 1960, es aquí como un cuentacuentos
de interminable ingenio. Chistes de toda una época, algunos
conocidos, otros para algunos nuevos, se desbordan a través
de la obra remontándonos a otros tiempos de la comedia puertorriqueña.
“Doña Pasión”, “Torito”,
“Don Cholito”, “Serafín Sin Fin”
y “Don Pulula”, son algunas de las voces que se asoman
entre decenas de sus personajes. Y entre comentarios jocosos y chistes
sencillos, Agrelot ilustra lo que era el humor de pueblo en otro
momento.
Como tal, “El sabor de la vida” es un documento de
importancia para los amantes y estudiosos de la cultura popular
de Puerto Rico. Y, por qué no, también habla de cómo
era el humor de nuestros padres y abuelos en aquellas épocas
donde un chiste podía ser recatado aunque siempre tuviera
su ingrediente pimentoso.
El gallo pelón
Institución productora: División de Educación
a la Comunidad (DIVEDCO), del Departamento 1961
de Instrucción Pública.
Director: Amílcar Tirado.
Asistente de la Dirección: Pablo Cabrera.
Fotografía: Jaime Álvarez.
Editor: Alfonso Borrell.
Género: drama.
Guionista: Pedro Juan Soto.
Protagonistas: José Miguel Agrelot (“Esteban”);
Eva Alers (“Fortunata”); Frank Arredondo (“Don
CEFE”); Luis Vera Badrena (“Don Francisco”, el
alcalde) y Américo Castellanos (“Don Rupe”).
Reparto: Víctor Arrillaga, José Antonio Ayala, Cecilia
Cavero, Lillian Flores, José Luis Torregrosa, Julio Torresoto
y vecinos del barrio Maricao de Vega Alta.
Duración: 48 minutos.
Realizada en 1961, a este cortometraje se le considera un clásico
del cine boricua. Precisamente durante las fechas de su rodaje,
se inició aquí el ciclo de co-producciones con México,
que tuvo como punto de partida “Romance en Puerto Rico”,
de Damián Rosa Fonseca y el mexicano Ramón Pereda,
teniendo a la rumbera María Antonieta Pons – esposa
de éste último – y a otro importado de la patria
de Juárez, Dagoberto Rodríguez, como pareja protagónica.
Tanto entendidos en la materia como sectores de la Prensa visualizaban
un futuro halagador para la industria fílmica nacional. A
lo largo de toda aquella década, el trajín cinematográfico
en nuestro País fue intenso… aunque siempre la visión
comercial de los productores – que la mayoría de las
veces no les funcionó – siempre imperó sobre
la calidad. Incluso, los foráneos solían llevar la
batuta en los frecuentes proyectos. Al punto de que los críticos
más respetables se negaron a identificar a aquel ciclo como
cine puertorriqueño, prefiriéndolo llamar “cine
mexicano hecho en Puerto Rico”.
Pero, “El gallo pelón” sí fue una película
netamente boricua. De las pocas. Y, por plantear una realidad que
nos tocaba tan profundamente, confrontó grandes escollos.
Muy en particular, haber sido engavetada durante años, pues
su mensaje lesionaba los intereses de funcionarios del gobierno.
La historia concebida por el insigne escritor Pedro Juan Soto nos
presenta al campesino Esteban, quien alentado por la promesa del
alcalde don Francisco (o “Don Cico”) en el sentido de
que el barrio donde él radica pronto tendrá servicio
de energía eléctrica, se apresura a comprarle una
lavadora a su esposa Fortunata, pues entiende que “una máquina
es símbolo de progreso” y le da importancia a quien
la posee, ya que en este mundo “tanto tienes, tanto vales”.
El día que esta es traída a su hogar, el revuelo,
la curiosidad e, incluso, la envidia, invaden su vecindario. Y,
contagiados por el entusiasmo de nuestro protagonista, todos los
vecinos comienzan a endeudarse adquiriendo planchas, lámparas
y otros enseres eléctricos, ya que “la luz pronto llegará”.
En medio de la euforia desatada, Esteban – ahora considerado
un líder de la comunidad – es proclamado director de
un torneo de dominó encaminado a resaltar el nombre del barrio,
que cuenta con muy buenos jugadores. Mientras tanto, él mantiene
informado a todos sobre sus constantes encuentros con el alcalde,
quien le repite cada vez que la luz está “al doblar
de la esquina”.
Aprovechando un momento en que él se ha retirado a cenar,
luego de una de sus acostumbradas partidas de dominó, Don
Cefe hace partícipe a sus compañeros de su sospecha
de que, los frecuentes encuentros entre Esteban y don Cico tienen
como trasfondo la intención de éste de reemplazar
al ya viejo y cansado comisario de barrio, Don Rupe, por el dinámico
y flamante dueño de la única lavadora existente en
el barrio. Su comentario se riega como pólvora y, como es
de esperarse, llega a oídos de Don Rupe, quien le advierte
que no se atreva aspirar al cargo que él ha ocupado durante
15 años, porque entonces se las vería con sus “malos
cascos”.
Pasan los días, las semanas y los meses… y la luz
no llega. Los vecinos comienzan a mirar con desdén a Esteban.
Éste intensifica su presión hacia el incumbente municipal
para que haga valer su palabra. Ya hastiado del acoso, don Cico
le es sincero por primera vez: “olvídate de eso, no
hay fondos, ¡la luz no viene!”
Además del mensaje tajante de su trama, que a pesar del
tiempo trascurrido no ha perdido vigencia, “El gallo pelón”
encierra algunos detalles bastante curiosos. A saber:
- Marcó el debut en el celuloide de quien ya era una primera
figura de la comedia nacional, José Miguel Agrelot, aunque
en este caso caracterizando un personaje dramático.
- Aunque simpático, también de carácter
dramático fue su interpretación del animador de
cabaret «Gordillo» en la que fue su segunda película,
la antes mencionada “Romance en Puerto Rico”. En esta
cinta ocupó el cuarto lugar en los créditos.
- A pesar de que el elenco de “El gallo pelón”
contaba con actores de primer orden y extensa trayectoria, entre
ellos José Luis Torregrosa, Víctor Arrillaga y Julio
Torresoto, las intervenciones de éstos son muy fugaces.
Podríamos, incluso, catalogarlos como extras. Torregrosa,
por ejemplo, se limita a preguntarle a un grupo de niños,
una y otra vez durante casi dos minutos, si conocen el cuento
de “El gallo pelón”. En cambio, al dominicano
Frank Arredondo, eminentemente locutor radial, se le concedió
el personaje de “Don CEFE”, con categoría de
co-estelarista.
- Con su interpretación de “Don Rupe”, el
público tiene oportunidad de apreciar, al natural y en
un papel dramático, al gran humorista cubano Américo
Castellanos (1893-1968), célebre por su caracterización
de “Floripondia”, que reemplazó a Diplo como
estrella de “La Taberna India” en Telemundo / Canal
2, durante el período 1955-1960. A este actor se le acredita
haber sido el primero el personificar a una mujer en nuestra pantalla
chica. Su creación fue la antecesora directa de la «Cuquita
Sabrosura» que el también habanero Luis Echegoyen
popularizó a través de “El show de las 12”
a partir de 1965.
04/sep/04
^regresar arriba
|