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Centenario de Moncho Usera:
¡El mejor orquestador boricua del Siglo 20!
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

El compositor y arreglista ponceño
Moncho Usera.
(Foto archivo FNCP) |
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Son muchísimos los críticos y apasionados del arte
del pentagrama que reconocen a Moncho Usera como el mejor orquestador
(o arreglista) que tuvo la canción popular en Puerto Rico
durante el Siglo 20. De formación jazzística, este
gran músico cimentó su prestigio en dicha faceta en
Nueva York, desempeñado tal labor para estelares orquestas,
a varias de las cuales perteneció ejecutando el saxofón
tenor y el clarinete. No obstante, sus trabajos más admirados
siempre serían los arreglos que realizó para el Cuarteto
Flores a partir de 1938. Sobre todo, los que marcaron el debut discográfico
de Daniel Santos acompañado por dicha formación, así
como los que este venerado cantante realizó como solista
bajo el amparo de la RCA Victor.
Su nombre completo era Ramón Usera Vives. Nació en
Ponce, el 31 de agosto de 1904, lo cual significa que, durante estas
fechas, se conmemora su centenario. Era hijo de Hipólito
Usera Curet y Rosa Cándida Vives. Tuvo dos hermanos mayores:
por la línea maternal, Horacio Álvarez y el primogénito
de sus progenitores, Hipólito. Éste también
fue un notable instrumentista que, incluso, llegó a dirigir
la Banda Municipal de Ponce.
Precisamente en la academia de esta institución fue donde
inició sus estudios musicales a los nueve años, habiendo
recibido las enseñanzas de Tomás Clavell Rodríguez
y Julio Alvarado Tricoche, entre otros maestros. Cuando contaba
15, ya se le consideraba un diestro ejecutante del piano, la flauta,
el clarinete y el saxofón. En 1925 marchó a París
para ampliar sus ya vastos conocimientos en la Escole Normale de
Musique.
Mientras radicaba en la capital francesa formó parte de
la Blackbirds Orchestra de Lew Leslie, agrupación con la
que viajó a varias naciones europeas en 1928 e, incluso,
grabó. Luego de concluir sus estudios musicales, se estableció
en Nueva York, en 1929. Pronto encontró acomodo en la banda
del cantante y violinista Noble Sissie. Luego (1933) se sumó
a la nómina de la batuteada por el trompetista Arthur Briggs.
Con esta organización volvió a París para presentarse
en el Ambassadeur Club y, seguidamente, viajó a Inglaterra
para actuar en el London Jazz Club (1934).
Durante el período 1934-1943, Moncho Usera trabajó
casi exclusivamente con orquestas y pequeñas agrupaciones
exponentes de los ritmos latinoamericanos. Por lo general, de manera
intermitente (entiéndase, que sus pasantías eran breves,
pero repetidas). Con las dirigidas por Enrique Madriguera, Desi
Arnaz y Eliseo Grenet, por ejemplo, participó en grabaciones
y en giras por Estados Unidos, Sudamérica y Europa.

Escena de “Sinfonía puertorriqueña”,
original de Moncho Usera, que en abril de 1966 en el TeatroTapia
del Viejo San Juan.
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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Como sesionista y arreglista, también colaboró con
las encabezadas por Vincent López, Don Maya, José
Morand, Alfredo Méndez, Bobby Quintón y Carlos Molina.
Pero, como apuntamos al principio, tuvo mayor destaque con las distintas
formaciones de Pedro Flores, en las que ejecutaba el clarinete.
Valga señalar que, en realidad, el Cuarteto Flores –
a veces identificado como “Sexteto” – era una
pequeña orquesta que, en determinados momentos, llegó
a contar con más de diez instrumentistas. Aunque “el
cuarteto” llegó a hacer algunas presentaciones personales,
el grueso de su actividad artística la desarrollaba en los
estudios de grabación. Además de acompañar
a Daniel Santos (Decca, 1934-1941 y RCA Victor, 1941-1943), hizo
lo propio con Johnny López, Diosa Costello, Doroteo Santiago,
Polito Galíndez y otros vocalistas que se harían célebres.
En 1943 Moncho Usera organizó su primera orquesta, frente
a la que recorrió los más exclusivos salones de la
plaza neoyorquina: La Conga Club, Mocambo Club, Tico-Tico Club,
Tropicana Club, el RKO Theater, el Palisades Amusement Park, etc.
A partir de 1948 agotó frecuentes temporadas en Chicago,
Miami, Norfolk (Virginia) y Los Ángeles. En 1951 disolvió
esta banda y se incorporó a la de Xavier Cugat para realizar
una gira latinoamericana que, durante varios meses, abarcó
México, Panamá, Brasil, Colombia, Argentina, Chile,
Perú, Uruguay y Venezuela.
Cumplido aquel compromiso, Moncho Usera regresó a su patria.
Rápidamente fundó otra orquesta que, hasta el final
de sus días, se identificaría con su nombre. Al poco
tiempo, esta organización fue contratada para actuar permanentemente
en el Escambrón Beach Club, alternando con Leocadio Vizcarrondo
y su Septeto Puerto Rico.
Posteriormente su orquesta fue la “de planta” del Fiesta
Room del Hotel Condado (1952-1953); el Club Caribe del Caribe Hilton
(1953-1955); Salón de Oro del Hotel Flamboyán (1959);
reemplazó a la de Noro Morales en el cabaret del Hotel La
Concha (1964-1968); ocupó el escenario del Salón Jacarandas
del Monte Casino en Bayamón (1969-1970) y retornó
al Hotel La Concha.
En el interín, Moncho Usera y su orquesta viajaron a Nueva
York para acompañar a los artistas de un espectáculo
encabezado por Felipe Rodríguez «La Voz» y su
Trío los Antares en el Teatro Puerto Rico de Nueva York (del
17 al 23 de noviembre) y de otro presentado en la Base Militar de
Estados Unidos en Guantánamo, Cuba (1955) y en 1956 actuó
en las festividades del Carnaval de Maracaibo, Venezuela (1956).
Entre las muchas otras experiencias de gran relevancia que le tocó
vivir, en enero de 1968 fue el director seleccionado para acompañar
al aclamado cantante español Raphael durante la primera serie
de conciertos que éste ofreciera en nuestro país.
Aunque Ángel «Jelly» Santiago, Alejandro Pizarro,
Salvador Rodríguez y Sammy Vélez fueron los vocalistas
que más se identificaron con ella, otros que luego disfrutarían
de gran popularidad también figuraron en su plantilla. Específicamente,
Nilda Terrace, Willie Padín, Harry Figueroa, Evelyn Suoffront
y, sobre todo, Carmita Jiménez, a quien también acompañó
en sus primeras grabaciones como solista. De hecho, el álbum
que marcó el lanzamiento estelar de esta gran bolerista y
baladista, titulado con su nombre (Ansonia, SALP-1284), editado
en 1959, contiene tres de las composiciones más difundidas
de nuestro biografiado: los boleros “Di que es así”,
“Tal es la vida” y “Tierra rica”.
Desde su retorno a Puerto Rico al iniciarse la segunda mitad del
pasado siglo, Moncho Usera desarrolló una intensa discografía
como acompañante y productor musical, especialmente para
los artistas afiliados a los sellos Mar-Vela, Fragoso y Borinquen.
Además, aportó las canciones y la música ambiental
a dos sainetes de Ramón Rivero «Diplo» y José
Luis Torregrosa: “A mí me matan, pero yo gozo”
y “El genio lo supple todo” (1954); musicalizó
cortometrajes producidos por la División de Educación
a la Comunidad (DIVEDCO) y creó las bandas sonoras de las
películas “El niño que enloqueció de
amor” (1957); “Maruja” (1958); “El otro
camino” (1960); “El gallo pelón” (1961);
“Más allá del Capitolio” (1961); “El
derecho de comer” (1968) y otros largometrajes.

El maestro Usera realizó arreglos
para Bobby Capó.
(Foto Miguel López
Ortiz) |
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En calidad de director musical, nuestro biografiado fue pionero
de la televisión nacional. Porque, a raíz de la inauguración
de WAPA-TV / Canal 4, fue uno de los dos contratados para desempeñar
dicha función en los programas de variedades de esta empresa.
El otro fue el insigne maestro panameño Avelino Muñoz.
Desde entonces, dirigió la orquesta oficial y creó
los temas rúbricas – o sea, de presentación
– y la música ambiental de espacios como “Show
de shows / Casino Tropical”, “El show de Skippy”,
“El show de Bobby Capó”, “Telefiesta de
la tarde” (1956-1963) y, finalmente, “De fiesta con
Velda” (1968-1972); “Viernes de gala” y la segunda
etapa de “El show de Pumarejo” (1969-1972).
Respecto a su legado autoral, es preciso recalcar que supera el
centenar de selecciones de intenso matiz romántico y antillano,
sobresaliendo entre ellas los boleros “Mentirosa”, estrenado
por Daniel Santos (RCA Victor, 1941) y grabado, entre otros intérpretes
más, por José Enrique Girona (Mardi, 1954); Tony Rodríguez
y Los Tres Corazones (BMC, 1966); “A la vuelta”, “Cita
en la noche”, “Divagando”, “Dulce tristeza”,
“En cada instante”, “Esos besos tuyos”,
“Hilarión”, “Llegó el momento”,
“Mala”, “Más, más y más”,
“No debes saber”, “No puede ser”, “Señor,
Señor” y “Yerba mala”, que figuraron en
los repertorios de Bobby Capó, Joe Valle, José Antonio
Salamán, Billo’s Caracas Boys y otros estelares artistas,
tanto nacionales como de otros orígenes latinoamericanos.
Durante las décadas de 1950 y 1960, también alcanzaron
notable difusión sus guarachas “Guampampiro”
y “Boga, boga” y su seis villarán “A los
Santos Reyes”. Una de las figuras que más se identificó
con su música, Carmita Jiménez, le dio a conocer otro
bolero, “Requiem a un amor” (Borinquen, 1971). Por su
parte, el cuarteto Los Hispanos registró una magistral versión
de “Tal es la vida” (TWR, 1986).
Su inquieto espíritu creativo lo impulsó a introducir
el folklore nacional al género clásico. Y, en abril
de 1966, con el coreógrafo Richard Maurice Rivera, estrenó
el ballet “Sinfonía puertorriqueña” en
el TeatroTapia.
Una de las producciones discográficas de su orquesta más
atesoradas por los coleccionistas es la titulada “Añoranza”.
La producción, realizada por Amigos de la Música Puertorriqueña,
contiene su bolero “Tierra rica” en voz de Alejandro
Pizarro.
Víctima de cáncer, el maestro Ramón Usera
Vives falleció en el Hospital Presbiteriano, en Santurce,
el 12 de agosto de 1972. En 1939 se había casado con Carmen
Tarrats. Frutos de esta unión son Raymond y Betsy. A mediados
de la década de 1940 contrajo nuevas nupcias, siendo Sara
Busigó Rivera su segunda esposa. El 28 de agosto de 1955
se casó por tercera vez. Su compueblana Irma Toro Osuna fue
su compañera definitiva. Sus restos reposan en el Cementerio
La Piedad de su natal Ponce.
11/sep/04
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