| Víctor Jara: noche chilena en San Juan
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La proyección del documental “Víctor Jara:; el derecho de vivir en paz”, de Carmen Luz Parot, fue una de las atracciones de la noche chilena que el grupo Tepeu presentó en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto CMI – Puerto Rico) |
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No tuvo gran publicidad, ni en los diarios apareció mención alguna que lo promocionara. Pero la noche del pasado11 de septiembre, en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, fueron muchos los que se estremecieron ante el recuerdo de uno de los cantautores más importantes del mundo hispano: el chileno Víctor Jara.
Desde temprano en la noche el público fue llegando a este rincón del Viejo San Juan donde se documenta la presencia boricua en la cultura popular. Allí, donde actualmente se exhibe una exposición dedicada a la figura de Bobby Capó, y en una galería del patio interior se rememoran los grandes momentos de la radio en homenaje al maestro Juan Ortiz Jiménez, la presencia de Chile en Puerto Rico se dejó sentir en su música, su comunidad residente, su arte culinario y su bandera.
Una palabras del periodista televisivo Carlos Weber, sentaron la pauta de lo que estaba por venir. El hombre ancla de Las Noticias Univisión, con su dicción perfecta y su proceder siempre ecuánime, no pudo evitar la emoción al momento de presentar el preámbulo de la actividad.
“Todos saben lo que ocurrió el 11 de septiembre... Nosotros también tenemos nuestros cinco mil muertos, 10 mil desaparecidos, un millón de exiliados. De ese millón no todos han tenido la suerte de caer en lugares como yo caí en este País... Yo soy de Corona, en la provincia de Concepción... Hay quienes quieren olvidar... Borrón y cuenta de nuevo... Pero creo que no podemos olvidar la historia. Podemos perdonar, pero perdonar sin justicia no es posible”, expresó a los presentes el periodista que en 1974 partió de su tierra natal.
A las palabras de Weber le siguió la proyección del documental sobre la vida de Víctor Jara. Por hora y cuarenta, el público que colmaba el salón principal y el patio de la Fundación apenas pestañó. Inmóvil ante la inmensa documentación sobre la vida del inolvidable cantautor, la evidencia fílmica – contundente en testimonios - fue llevando a todos de la mano hacia el país hermano cuyo golpe en 1973 aún retumba en la conciencia latina.

Carlos Webber, periodista chileno radicado en Puerto Rico, se dirige al público que colmó el salón principal de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.
(Foto James Lynn / F.N.C.P.) |
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Si Jara era conocido por algunos de los presentes por un “Te recuerdo Amanda” o el poderoso “Padre Nuestro” (“Plegaria a un labrador”), la obra fílmica con guión, dirección y producción de Carmen Luz Parot, supo honrar la vida del cantautor de forma magistral. Así, a 33 años de su desaparición, el artista que nunca pisó suelo boricua, estuvo presente entre nosotros tal cual era: un hombre sencillo que más allá del tiempo brilla por la innegable fibra humana que emanaba su vida y su arte.
Su niñez, sus años de adolescencia, su etapa universitaria, su labor en campo histriónico teatral, su encuentro con el folklore, los momentos de coincidencia con Violeta Parra, la inquietud social, el fragor político hasta el golpe, la detención y, finalmente, la tortura, todos estuvieron presentes como documento para la posteridad.
Al final, el triste desenlace y el testimonio de su viuda le hizo un nudo en la garganta a muchos de los espectadores, mientras otros dejaban correr sus lágrimas cual si fuera bálsamo solidario ante la realidad. De esta manera, la presentación del documental “Víctor Jara: el derecho de vivir en paz” cerró provocando en los presentes una reacción inevitable: el aplauso de sus hermanos puertorriqueños en homenaje a su memoria y a su pueblo.
Mas la noche no cesó ahí. Tras la exhibición del documental una lectura de poemas del también inmortal Pablo Neruda, por parte del actor Miguel Diffoot, dio paso a una velada inolvidable que desembocó en un concierto de música chilena a cargo del grupo Tepeu.

En el patio interior de la Fundación Nacional para la Cultura Popular también se exhibió el documental “Víctor Jara: el derecho de vivir en paz”.
(Foto James Lynn / F.N.C.P.) |
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“Gracias a la vida”, “Volver a los 17” y “Todo cambia” se intercalaron con “Te recuerdo Amanda”, “El aparecido”, “Ni chicha ni limoná”, “Plegaria a un labrador” y “El derecho de vivir en paz”; canciones / poemas que bajo la inspiración de Violeta Parra, Julio Numhausser y el propio Jara son tan sólo una ligera muestra de la aportación chilena al pentagrama musical del mundo.
Con sus interpretaciones Tepeu brilló y caló profundo ante una audiencia a la que no le importó ni el calor, ni lo apretado del espacio por tan numerosa asistencia. En todo caso, para ellos la buena música sentó la pauta mientras la emotividad del mensaje musical arropó a todos por igual.
Cercana la medianoche, concluyó el encuentro de aquel lunes 11. A todas luces, fue una velada inolvidable. Fue también una noche que nos hizo vibrar.
(La Fundación Nacional para la Cultura Popular agradece a la señora Carmen Luz Parot su autorización para exhibir su obra ante el público puertorriqueño. Agradece también el auspicio del Café El Punto localizado en la calle Fortaleza #105 del Viejo San Juan).
15/sept/06
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