| Con eco la celebración de Morciglio
Por Lovelia Octaviani-Morales

Walter Morciglio será homenajeado por la oficialidad de su Guánica natal ante la nominación al Grammy Latino de la producción “Strings for Kids: El sueño del elefante”, realizada junto a José Flores.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Tal vez fuimos pocos los oídos dispuestos a dejarnos hipnotizar por la sonoridad de las mínimas canciones entre anecdóticos e interactivos entretiempos. Pero el bagaje cultural de la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, lugar donde se celebró el encuentro, y la emotividad envuelta por el logro de un par de puertorriqueños, fueron razones suficientes para que la voz trascendiera en un fuerte y constante eco.
En la serenidad de una noche de septiembre la atención se centraba a ritmo de armonías y cuerdas para deleite de infantes y adultos. Así, los pasillos llenos de música e historia engrandecían el momento en que el cantautor Walter Morciglio agradecía el sacrificio de sus fieles seguidores y comenzaba la velada.
Bajo una atmósfera de candidez absoluta, Walter nos trasladó a la casa de su hogar, los recuerdos de su niñez y confesó hasta su incursión en el mundo eclesiástico como monaguillo. Dando paso a la primera interpretación, trajo un tributo a Joaquín Sabina y a la veracidad de la mentira. La oda a su búsqueda de términos mediante la voluntariosa enciclopedia cibernética Wikipedia y la maravilla de la tecnología sostuvieron el concepto de “Autopista” y “El altavoz”. Una reflexión sobre la madurez, el modo de ver las cosas pasadas, la distancia imaginaria y el movimiento resumen los temas de las canciones subsecuentes (“Parte del aire”, “Lejos”, “La bienvenida”). Pero para no perder su compromiso sociopolítico, el cantaescritor entonó y explicó el origen de “San Juan Bautista”, el vergonzoso cierre del gobierno y la fina línea que bordea el respeto con el miedo.
En otras canciones de su repertorio, el también productor manifestó la reciente proeza del farmacéutico boricua y su mercado pastillero intercalándolo con su experiencia personal en “Un mundo fantástico”. Sus años de vivencias viejosanjuaneras (“Mi puerto olvidado”, “Adriana”) y ensenadeñas (“Introducción”, la esclavitud moderna de la Guánica Central) colmaron la dosis sentimental y profunda del concierto.
Luego del predispuesto último tema (“Máquina para huir”) y a petición del efímero público el concierto se extendió para dar paso, de nueva cuenta, al peculiar sonido de “Dudas”. Fue ésta la canción predilecta que generó muchas preguntas y respuestas, tal cual su título. Con un diálogo ameno de cuestionamientos técnicos e intervenciones explicativas, fluyeron el por qué de la melodía, el silencio que resguarda a veces, la dulzura de la voz y la cotidianidad de la letra. Con ella, fueron 12 canciones que desfilaron en este encuentro; algunas de su más novel proyecto (http://www.undiaunacancion.com), otras inéditas que formarán parte del “Álbum gris” cuya fecha de lanzamiento es esperada en enero y el resto del EP “Mínimas canciones citadinas” (descarga gratis en http://www.waltermorciglio.com).
La celebración a la nominación al Grammy Latino por su producción “Strings for Kids: El sueño del elefante” (junto a José Flores) fue sólo una excusa cara para el desprendimiento de revelaciones íntimas y ocurrencias sonoras. La envergadura del reconocimiento de la L.A.R.A.S. (Academia Latina de las Artes y Ciencias de la Grabación, por sus siglas en inglés) al quehacer de la industria musical motiva más allá de la escena independiente. La felicidad sobrepasa las linderas del estudio casero y supera los límites nacionales ya que es la segunda vez que se distingue un álbum infantil de procedencia puertorriqueña. El triunfo es un largo camino, y el 8 de noviembre veremos quiénes estarán al lado de Walter y José cuando regresen cargando el megáfono de los sueños o de los elefantes.
29/sept/07
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