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Mayra Santos-Febres ante la censura

La escritora Mayra Santos-Febres expone su opinión ante la censura literaria.
(Foto Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Ante la reciente controversia surgida por la censura de obras literarias en el Departamento de Educación, la galardonada escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres ha enviado una carta abierta que reproducimos íntegramente a continuación:
“Es cierto. Yo recomendé al Departamento de Educación los libros ‘Antología personal’, de José Luis González; ‘El entierro de Cortijo’, de Edgardo Rodríguez Juliá; ‘Mejor que te lo cuento: antología personal’, de Juan Antonio Ramos; ‘Reunión de espejos’, una colección de cuentos editada por José Luis Vega; y ‘Aura’, de Carlos Fuentes. Recomendé otros libros que quizás también caigan dentro de la lista de revisiones: ‘Las Fábulas de Esopo’, ‘La Oveja negra y otros cuentos de Augusto Monterroso’, ‘Querido Diego te abraza Quiela’, de Elena Poniatowska, ‘Cuentos de amor de locura y de muerte’, de Horacio Quiroga, ‘Pedro y el Capitán’, de Mario Benedetti, entre otros. Recomendé además clásicos de la literatura puertorriqueña como ‘La Cuarterona’ de Alejandro Tapia y Rivera y ‘La muñeca menor’ de Rosario Ferré.
“El proceso de recomendación fue arduo, tomó meses de visitas a escuelas (Yauco, Cidra, Barceloneta, Arecibo), de conversaciones con maestros que me hicieron llegar sus necesidades. Luego cotejé las listas de lecturas del Programa de Maestría y Doctorado de la Universidad de Puerto Rico, y de la Universidad de Harvard, donde también he impartido clases. Consulté con compañeros profesores del Departamento de Estudios Hispánicos e hice las recomendaciones.
“Recomendé estos libros, entre varios otros, y hoy, en medio de esta polémica, aún los recomiendo por las mismas razones que lo hice en un principio; porque nuestros adolescentes deben exponerse a textos que les inculquen el amor por la lectura; textos que les hablen de cosas con las que puedan conectarse; textos que les enseñen que los seres humanos somos capaces de transmutar experiencias y sentimientos en palabras, tal y como lo hace un músico o un pintor.
“Recomendé estos libros no para que sustituyan otros libros, mucho menos a los clásicos, sino para añadir. Son libros que figuran en la lista de lecturas suplementarias del Departamento de Educación. Ni siquiera forman parte del currículo. Pero los recomendé porque la educación se trata de eso, de añadir, como las capas que forman el tronco de un árbol. Esa es una de las principales lecciones de mi madre, maestra de español en las escuelas públicas de Carolina y Río Piedras durante más de 30 años y que he tratado de seguir yo en mis dos décadas de profesora universitaria.
“Tampoco recomendé estos libros para que sustituyan criterios de maestros o padres. Y aunque lo tratara, no podría. Los maestros y los padres son la parte insustituible del proceso educativo. Estos libros, en las manos de un buen maestro o de un buen padre, podrían ser una gran herramienta para dar elecciones de vida a un adolescente.
“Algunas partes de estos libros contienen palabras que algunos juzgarán fuertes. ¿La buena educación para un adolescente de 16 o 17 años es responderle con el silencio a la existencia de esas palabras (palabras que de seguro ha escuchado tanto que forman parte de su léxico) o la que muestra contextos adecuados para esas palabras?
“Además, la carga más fuerte de las palabras se la imprime la intención con que se usa. A mí los peores insultos me los han proferido con palabras que podrían formar parte del mensaje televisivo del gobernante de turno.
“Sí hay temas que son menos aptos a determinadas edades. Por ejemplo, no recomendé ninguna de mis novelas. Pero no fue por pudor. Si además de mujer y negra, fuera pudorosa, difícilmente hubiese podido salir de los espacios que la sociedad me asignaba. No las recomendé porque considero que los temas que tocan son más apropiados para estudiantes universitarios.
“Finalmente, quien implique que esas recomendaciones fueron una forma de colaboración con el gobierno anterior, tiene razón. De hecho, ahora busco la colaboración del gobierno de turno en lograr que se celebre el año próximo un encuentro de escritores, es probable que con la asistencia de al menos un premio Nóbel, que traiga una muestra de lo mejor de la literatura en lengua española al alcance de quien quiera escuchar alguna conferencia en la que, además del debate cultural nacional, se discutan asuntos que ahora son de mucha relevancia fuera de nuestras costas, como, por ejemplo, los estudios culturales y la otredad.
“La verdad es que he estado en conversaciones con el actual secretario de Educación para que algunos de esos escritores visiten escuelas de distintas regiones del país.
“Si el próximo gobierno es distinto a éste y el anterior, de seguro también buscaré su colaboración.
“Yo no elegí ninguno de esos gobiernos. Sólo elegí ayudar al desarrollo cultural de mi país, a hacer la cultura más accesible, para que en algún lugar, quizás en una urbanización como mi Country Club, o en una barriada urbana o en un campo o en un residencial público, alguna niña negra pueda tener un encuentro con algún libro u otra manifestación cultural que sea capaz de decirle, como en su momento me dijo a mí, ‘mira, tú no eres tan rara nada’.
“Claro que sería más fácil quedarse en la trinchera de lo que creo, desde donde puedo atacar a los que no crean en lo mismo que yo.
“La cultura, sin embargo, es más importante que mis creencias y prejuicios.
Mayra Santos-Febres
25/sept/09
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