Portada | Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones    

Biograf�as Calendario
Noticias Tienda
   
Heixan Robles: perseverante del arte


Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Heixan Robles Aponte
El joven cineasta Heixan Robles Aponte fue distinguido por su cortometraje “Dream of Vermelion” en la pasada edición del Cinefiesta. (Foto Adriana Pantoja)
Al cineasta Heixan Robles Aponte siempre le interesaron las artes… lamentablemente, nunca tuvo la orientación correcta hacia esos campos durante su infancia o sus grados primarios. Por tanto, la mayor parte del tiempo, este artista ha educado y desarrollado, de manera autodidacta, una mente inquieta e inquisitiva… Pero, como dicen comúnmente, “el que nace para martillo, del cielo le caen los clavos”; y Heixan no tan solo tiene un talento innato y una mente inquieta, sino también una enorme perseverancia para llegar hasta donde él se propone y entiende que debe llegar.

La mente inquisitiva se la debo a mi madre. Ella, que era una ‘hippie’ muy inquisitiva, me enseñó a cuestionarlo todo; y me otorgó una manera diferente de pensar”. Pero una peculiar forma de pensar también se forjó en Heixan a través de su constante viajar en sus años de infancia. “Desde pequeño, mi vida ha sido un poco nómada. Mis padres se divorciaron y yo estuve yendo y viniendo: viví en México tres años; luego en Nueva York; luego en Puerto Rico; luego, de vuelta a Nueva York… Entonces, cuando fui a entrar a la escuela superior, por fin se me reconoció el derecho a decidir dónde quería vivir. Y cuando me preguntaron, yo dije Puerto Rico…” No obstante, Heixan aprecia sinceramente ese estilo nómada vivido desde pequeño y, actualmente, se siente producto de una gran mezcla de culturas. “Es sumamente interesante estar en contacto con diferentes estilos, personas y culturas. Creo que cuando se está en un solo lugar, el ser humano se encierra, se enclaustra en una burbuja y no puede ver la realidad de lo que es el mundo verdaderamente. Mi concepto de lo que es ‘la norma’ es diferente gracias a mi exposición ante una gran variedad de experiencias fuera de la burbuja… Hoy por hoy, siento que mi carácter es como un ‘collage’, es el resultado del arraigo a pedacitos de cada una de esas experiencias vividas”.

Nacido en el barrio El Polvorín, el 7 de julio de 1978, “cuando todavía existían carritos de chicharrón en la carretera número 2”, Heixan siente hondo agradecimiento hacia su familia por haberlo sacado de la ‘burbuja’. Si no, el cineasta entiende que, posiblemente, él fuera uno más en la lista de criminales del País, sin oportunidades ni futuro, como muchos de sus amigos de infancia que correteaban con él por este pequeño barrio de Bayamón, Puerto Rico. “La mayoría de las personas de mi generación están ahora mismo presos, muertos o drogadictos; probablemente, yo hubiese sido como ellos si no hubiera salido de allí cuando lo hice. Por eso, agradezco a mi familia el haberme sacado de la burbuja, y ampliado mi frontera con experiencias diversas en otros lugares, en otros países. Digo, sabrá Dios si, de haberme quedado allí, hubiese sido doctor, abogado o de alguna otra profesión realmente productiva”, nos dice con ironía.

Una vez establecido en Puerto Rico, el artista comenzó sus estudios secundarios en la escuela superior Pedro P. Casablanca, de Jardines de Caparra, en Bayamón. “Realmente, pasé por ahí. Lamentablemente, la educación era, a mi entender, mediocre… no había retos para mí; tampoco había guía de clase alguna. Pude haberme mudado de escuela; pero, en ese momento, inexperto al fin, no me interesó irme. Al contrario, estaba feliz de poder faltar cuando me diera la gana y, aún así, pasar las clases, fácilmente. Ahora, a la distancia, reconozco que le faltó mucho a mi educación; definitivamente, debí haberme cambiado a una escuela que sí me retara”. He ahí la importancia y la necesidad de la autoeducación en Heixan. “Aunque, además, he tenido la suerte de juntarme con personas interesantes e inteligentes, con las cuales puedo compartir y, a su vez, aprender”.

A pesar que, dentro de su educación, Heixan no tuvo el impulso requerido para establecer el arte como su carrera y meta de vida, su madre sí le aplaudía sus ‘pininos’ dentro de la plástica. “¡Ella me alababa todo, aunque fuera malo! Entiendo que mi mamá veía mi gusto por el dibujo y me apoyaba el esfuerzo. En la escuela yo era ‘el nene que dibujaba’. Hasta los maestros me encargaban dibujos. Y era bien gracioso porque hasta las chicas que me gustaban, pero que nunca me hablaban, llegaban hasta mí si tenían la necesidad de un dibujo para un proyecto o asignación… Y luego, si te vi no me acuerdo…”, nos comenta entre risas. Curiosamente, esta situación de ser ‘el artista/dibujante de la escuela’ era la norma en donde quiera que el cineasta estudiase, fuera en Puerto Rico o en el exterior.

Heixan admite que, durante su tiempo como estudiante de escuela, se pasaba las horas fantaseando. “Me aburría… me ponía a crear y me envolvía en mis inventos… Siempre estaba en mi mundo. Yo era bien tranquilo, no rompía un plato, era disciplinado, quieto… un ‘nerd’, pero no exactamente de buenas notas, sino porque era el nene callado y raro que se sentaba en una esquina del salón y se la pasaba pensando en pajaritos preña’os… muchos creían que estaba loquito. De hecho, una vez una maestra le dijo a mi mamá que yo fantaseaba tanto… ¡que podía amarrar mosquitos por las patas!” Sin embargo, cuando Heixan fantasea ahora con una idea, no solo se goza la experiencia, sino que la fantasía va acompañada del mecanismo para poder llevarla a cabo. “Ahora, de grande, ya no solamente es inventar por inventar: ya puedo diseñar el cómo lo hago”, nos comenta con su acostumbrada sonrisa.

Desde pequeño, Heixan sintió una fuerte inclinación por el arte… pero no lo tomó en serio. “Pensaba que eso del arte podría ser un hobby muy chévere, pero nada más. De lo que sí estaba seguro era que quería crear; y estaba claro que las artes no existían tan lejos de mí”. No obstante, el ahora artista del séptimo arte quería ser astronauta cuando era pequeño… pero… “Mi tía me enseñó una foto del ‘Challenger’ cuando explotó… Y, vamos, hasta ahí llegué yo con mi idea de ser astronauta… aunque no enseguida, porque no reaccioné exactamente como ella esperaba. Yo no capté en ese momento el por qué ella me enseñaba la foto. Yo solo pensaba que esa foto no tenía nada que ver con mis aspiraciones de ser astronauta. Pero, eventualmente, cambié mi profesión a paleontólogo, porque siempre me gustaron las ciencias”.

Luego de terminar la escuela superior, Heixan no regresó a vivir al barrio El Polvorín o lo que, actualmente, es Villas de San Miguel, “un cambio políticamente embellecedor, justo antes de llegar el Tren Urbano… como si lo cosmético cambiara por dentro a las personas”. Sin embargo, esto no significa que Heixan se haya despegado por completo del área que enmarca parte de su infancia, ya que su abuela y algunas tías aun viven en el lugar y el cineasta las visita regularmente. “Hay personas que aun se acuerdan de mí cuando visito por allí”.


Heixan Robles aceptó el premio otorgado a “Dream of Vermelion” junto al codirector Daniel Farmer. (Foto Adriana Pantoja)
La etapa universitaria fue un tanto ardua para nuestro entrevistado, ya que se le hizo difícil encontrar una vía a estudiar. “Ya, en la escuela superior, no me interesaba tanto seguir por el camino de las ciencias, pero consideraba el arte como un hobby; así que fue terrible para mí a la hora de escoger qué quería estudiar en la Universidad. Era curioso porque todo me señalaba a estudiar artes; hasta la consejera de la escuela me lo dijo. Pero, en ese momento, yo tenía la idea errónea de que el arte no se estudiaba”. No obstante, Heixan entró a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, a través del Departamento de Artes Plásticas, en la Facultad de Humanidades, en 1996. Estudió un semestre; el segundo lo dejó a mitad… y nunca terminó: Heixan comenzó a trabajar de mesero en el restaurante mejicano Lupi’s. “Tenía que ganarme la vida, pero también quería seguir estudiando. Lo que pasó fue que en la escuela superior no me prepararon para la vida universitaria y el salto fue del cielo a la tierra. En la escuela todo me lo daban en la mano, masticado, sin exigencias, sin poder tomar decisiones, siguiendo al grupo como una vaca más del ganado. Pero la universidad era otra cosa y todo dependía de mí… todo era mi sola responsabilidad; y yo no tenía desarrollado ese tipo de disciplina”.

Esta falta de disciplina también afectó a nuestro entrevistado al entrar a la Escuela de Artes Plásticas del Viejo San Juan. “Fue un reto bien grande, ya que solo escogían a 15 y yo pude entrar en ese grupo. Pero, otra vez, no tuve disciplina y lo dejé ir”, refiriéndose a que solo estudió por un semestre en la mencionada institución de educación superior. Por casi tres años, Heixan trabajó como mesero en Lupi’s, sin pensar en estudios, en gustos, en arte… ni siquiera que, en algún momento, debía detenerse y decidir qué hacer con y para su vida. “Me dio con que quería viajar, conocer mundo… por otra parte, estaba trabajando como mesero, ganando buen dinero; y, supuestamente, entendía que no tenía tiempo para estudiar… De hecho, llegué a pensar que no era necesario: yo quería hacer lo mío de cabeza, tirándome de pecho… Y pues, la oportunidad de estudio se me fue de las manos, nuevamente; y no terminé. Lamentablemente, no tuve verdadera visión de futuro y ahora no tengo un ‘back-up’ educativo: estoy creándolo poco a poco”.

A la distancia, Heixan lamenta un poco no haber tenido la disciplina requerida para terminar una carrera formal. “Fíjate, con todo el dinero que gané en Lupi’s, hubiera pagado mis estudios sin problemas, no importando dónde fuesen… pero estaba rebelde”. Sin embargo, el cineasta asegura que no se arrepiente de todas las cosas que ha hecho al margen de lo formalmente educativo. “Todo ha sido bien chévere; las experiencias vividas han sido como bloques para construir el ahora. No obstante, siento que hay etapas importantes que todo el mundo experimenta en sus vidas, pero que yo no pude desarrollar, que no viví… como, por ejemplo, la vida universitaria”.

El cineasta nos comenta que uno de los momentos decisivos que encaminara su vida definitivamente hacia el arte como profesión, surgió a través de su primo, Bayrex Sánchez en 1999. “Su tía, Hulbia Sánchez (fenecida diseñadora de luces y escenografía), trabajaba en el Tapia y lo invitó a que trabajara con ella allá. Bayrex me contó sobre su experiencia y lo encontré sumamente interesante: mi única coyuntura con el teatro había sido cuando mi mamá me llevó a ver par de obras cuando yo era chiquito. Sin embargo, todo lo que Bayrex me contaba resultaba tan fascinante… me cautivó”. En el referido teatro, hacía falta personal técnico y Bayrex invitó a su primo a trabajar allí. Y es así como, con el inicio del nuevo milenio de 2000, Heixan comienza a laborar como tramoyista en el Teatro Tapia del Viejo San Juan. “Hice de todo: primero, fui ‘alcahuete’… pero ya luego me asignaron distintas labores, como realizar elementos de escenografía o utilería, ser tramoyista, trabajar con las luces… Poco a poco, me iba destacando según los trabajos asignados. Y como yo dibujaba, se me hacía bastante fácil… Pero, lo más importante era que me lo disfrutaba a plenitud”.


Una vez internado dentro del mundo del teatro, nuestro entrevistado dejó su trabajo como mesero y se dedicó enteramente por cuatro años a lo que él entendía sería su paso directo hacia el cine. “Y nada más lejos de la verdad… son medios totalmente diferentes… pero eso lo descubrí algunos años más tarde”. Heixan recuerda que fue a través de este trabajo que por fin desarrolló disciplina. “En teatro no ganaba lo que me hacía en Lupi’s; sin embargo, me mantuve firme en el ámbito teatral… la disciplina afloró….Y, conjunto con este gran cambio en mi vida y el tiempo libre que me proporcionaba, también volví a estudiar”. Y por dos años, Heixan alimentó otra área artística que le gustaba y de la cual quería indagar un poco más: el cine. “En aquella época, lo más parecido a lo que yo quería estudiar era el CCAT, Colegio de las Ciencias y Artes de la Televisión (actualmente, Colegio de Cinematografía, Artes y Televisión). Ahí se desarrolló mi sentido de disciplina por completo: no falte un día; no quería que se acabaran las clases; estaba bien entusiasmado… tanto así que, por primera vez, ¡saqué buenas notas! Y, en 2001, terminé el certificado de Producción y Dirección, decidido a dedicar mi vida al cine”.

Y comenzaron las oportunidades… En el verano de 2001, Heixan trabajó en el largometraje ‘Punto 45’, de Ángel Sanjurjo, como asistente de producción (PA)… “el puesto más bajo en la cadena, uno muy menospreciado y poco prestigioso, pero sumamente importante dentro del proceso de cualquier película. Aquí aprendí mucho: cosas buenas, pero también malas costumbres”. Lamentablemente, por problemas financieros, esta producción no salió al mercado.

Al terminar este trabajo y sus estudios -pensando que ya tenía todas las herramientas necesarias para sobresalir en este arduo y competitivo campo artístico-, Heixan creó su compañía, Producciones Onírico, Inc. y decidió realizar su primer largometraje: ‘Misión incomprensible’. “La inocencia es atrevida: yo pensaba que iba a cambiar la historia e industria del cine en Puerto Rico… y no podía experimentar con cortometrajes, no… ¡yo tenía que hacer una película completa!”, nos comenta el cineasta divertido, pero con cierto cinismo. A pesar de su ‘atrevimiento’, Heixan está claro que sus estudios en el CCAT le ofrecieron conocimientos muy útiles sobre producción y la mecánica del trabajo en un set cinematográfico… conocimientos que aplicó a su primer proyecto de cine.


Heixan Robles comparte el triunfo de Cinefiesta con los actores Robert García y Julio Ramos. (Foto Adriana Pantoja)
Misión incomprensible’ es una película de acción, intriga, artes marciales, comedia y, lo más importante, sátira. “Yo pensaba que era bien fácil y como yo conocía sobre este tipo de películas, sobre ‘kung fu’ y todo eso, yo iba a todas y pagaba doble”. Y aunque finalmente este largometraje se estableció como una parodia del blockbuster norteamericano ‘Mission Imposible’ (1996), todo nació de una premisa muy simple: hacer reír. “Otro primo mío y yo desarrollamos la idea de esta comedia acerca de dos bandos de ladrones, con acción sí, pero además con mucha comedia… eso era todo lo que queríamos: hacer reír”.

Siguiendo al pie de la letra todo lo aprendido en el CCAT acerca de producción, Heixan comenzó el rodaje de su película a principios de 2001. “Conseguimos un promedio de $3,000.00 como presupuesto inicial; y para ser una primera película, me parece que no está tan mal. El resto de los fondos salió de la tarjeta de crédito de una amiga, quien decidió utilizar todo ese crédito para el proyecto”. ‘Misión incomprensible’ contó con las actuaciones de José Brocco, Wanda Sais, Ernestito Concepción, Jorge Alberti, Diego Becerra, Jonathan Rivera, Ramón Mercado (compañero de Heixan en el CCAT), Rubén ‘Gonzalito’ González (profesor de dirección de Heixan en el CCAT), un compañero de Heixan en las clases de artes marciales llamado Wilfredo y el propio entrevistado. Los efectos especiales estuvieron a cargo de Antonio Bruno y Lenin García; la música original fue de Francisco Hernández; y la producción fue compartida entre Heixan, Mary Cruz y Antonio Bruno. “Sorprendentemente, todos accedieron a realizar la película de gratis, sin mayores complicaciones. A Wanda y a Brocco ya los conocía del teatro… de hecho, Brocco me consiguió a varios de los actores”. La película se grabó en San Patricio Plaza, Bayamón y Santurce; y costó alrededor de $7,000.00.

A la distancia, Heixan recuerda esta primera experiencia cinematográfica como una muy dolorosa… aunque, igualmente, chévere. “Fue mi escuela. Digamos que fue como mi internado, donde puse en práctica todo lo aprendido en el CCAT. También fue para mí un valioso ejercicio de humildad. Luego de darme cuenta que la cosa no era tan fácil como decir ‘voy a hacerlo y ya’, pude ser objetivo, mirar el resultado final y poder decir ‘caramba, esto es una porquería’. De hecho, no fue hasta 2004 que edité la versión final”. La falta de fondos, el cansancio físico y la frustración personal de no haber logrado lo que realmente quería, fueron aspectos que consiguieron dejar la película un poco en el olvido… hasta que en 2004, Adriana Pantoja, productora de Cuarzo Blanco, Inc., le instó a que la terminara.

Las personas siempre me dicen que la exhiba de nuevo, que la venda; no entienden que ‘Misión incomprensible’ es realmente un producto de mala calidad. No hablo del talento o del personal técnico, sino de la calidad visual y auditiva de la película, los aspectos técnicos. Cuando en 2004 Cuarzo Blanco me pide que la termine, al principio me resistí porque sabía que el producto final no sería el mejor para exhibir. Para colmo, el disco duro -donde estaba la edición principal- se dañó, por lo cual se tuvo que funcionar con una versión en DVD que sobrevivió, con ésta hacer una edición final y, entonces, poder presentarla al público. Todo esto contribuyó a la mala calidad de la película y fue bien frustrante. Y la decepción creció al darme cuenta que, con el mismo presupuesto que yo hice ‘Misión incomprensible’, básicamente se hizo ‘El mariachi’; y mi película no le llega ni a los tobillos a la realizada por Robert Rodríguez”, se lamenta el cineasta… aunque, del mismo modo, guarda la ilusión de re-editar su película en algún momento y hasta, quizás, convertirla en un cortometraje.

Aun con toda su desilusión, Heixan logró terminar su primera película para presentarla en abril de 2004 en la 7ma Feria del Libro de Santo Domingo -dedicada ese año a Puerto Rico- ; y, luego, en el Teatro Tapia (‘Cine en el Tapia’), todo conjunto a Cuarzo Blanco y su primer cortometraje ‘Resolution’, en junio del mismo año. Cabe señalar que la relación de Heixan con Cuarzo Blanco no tan solo se circunscribió a terminar la referida película de acción y sátira de nuestro entrevistado, sino que ha significado una larga colaboración laboral a través del tiempo. Heixan ha sido director de fotografía y editor principal para todos los cortometrajes de Adriana Pantoja: ‘Resolution’ (2004), ‘Ironía’ (2004), ‘El sueño’ (2005), ‘La manzana’ (2006-2007) y ‘Sin dejar rastro’ (2008-2009). Igualmente, ha sido cinematógrafo y editor para los anuncios publicitarios de las piezas teatrales ‘Ventana oculta’ (2003) -obra para la cual también fue actor- y ‘Peces al ataque’ (2004); para secciones filmadas dentro de obras teatrales como ‘Presa de primera plana’ (2007); y eventos internacionales como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, en 2003; y el Festival Internacional de Cine, igualmente en Guadalajara, en 2005.

Ante todo este proceso de aprendizaje práctico, Heixan se ha interesado en perfeccionarse cada vez más en los aspectos técnicos de la producción cinematográfica. El acceso a una tecnología y equipos menos costosos le otorga actualmente a los cineastas la ventaja de poder lograr producciones cinematográficas más profesionales y de mayor calidad. Sin embargo, Heixan entiende que el asunto es más hondo y concreto. “Cuando yo hice mi película, pensaba que cualquier cámara funcionaba, pero eso no es así. Cada equipo es específico, una herramienta exclusiva para lo que se quiera o necesite en una producción… Eso lo he aprendido a través del tiempo… y a base de cantazos”.

Justo antes de trabajar con Cuarzo Blanco, el cineasta realizó algunos trabajos, tales como ‘Una noche…’, ayudando a un grupo de la Escuela de Comunicación Pública de la UPR, en su trabajo final de clase. Por otra parte, estudió actuación con Edgar Quiles, en el Ateneo Puertorriqueño. “Esto me interesó mucho, no porque quisiera ser actor de teatro, sino porque de esta forma comprendería el lenguaje actoral para, entonces, poder dirigir al talento en mis películas. Yo sé que son medios diferentes, pero la realidad actoral es bastante parecida, no importa el medio”.

A finales de 2004, el actor y diseñador de vestuario Efraín Rosa llamó a Heixan para que trabajase la cinematografía de su largometraje ‘Actores trabajando’. Y en 2005, la actriz, directora y productora Sonia Valentín lo contrató dentro de su equipo de trabajo en el Departamento de Arte -dirigido por José Manuel Díaz-, para su serie televisiva ‘Parece que fue ayer’. “El proceso de ‘Actores trabajando’ fue uno sumamente arduo y difícil, pero de ahí aprendí a ser más exigente conmigo mismo y con las personas con quienes trabajo. Y, a pesar de los pesares, reforcé mi relación con algunas personas con quienes ya trabajaba (Adriana Pantoja, Verónica Ortiz, Ingrid Baldera, Víctor Arnaldo González, entre otros) y, también, conocí personas nuevas con quienes aun laboro, como David Kinard, quien me ha llamado consistentemente a trabajar en sus proyectos”. En ‘Parece que fue ayer’, la situación de estructura y presupuesto era superior y mucho más llevadera, según nos comenta Heixan. “Además, estaba en el departamento de arte, sin la presión de ser el que decide cosas que no me corresponden. Hice utilería, set dressing, escenografía… el aspecto manual y artístico de todo lo que se hizo en esa área quedó bien chévere”.

El closet’ fue un cortometraje de Heixan hecho en Puerto Rico en 2004. Una vez más, el cineasta colocó todas sus esperanzas en este trabajo… el cual, lamentablemente, tampoco fue de su total agrado. “Yo pensaba ‘ahora es que es, ahora sí me va a quedar bien’… puse todo mi esfuerzo, toda mi energía, para al final ver que el trabajo se veía igual que los demás, que los anteriores: mal… En ese momento, la frustración fue enorme y solo pensaba en qué hacer para mejorar… Nueva York fue la respuesta”.

Es en 2005 que nuestro entrevistado viaja finalmente a Nueva York, lugar en donde actualmente reside, para apuntar hacia nuevos derroteros dentro de su carrera y de sus sueños. “Yo recuerdo que, cuando estuve en el Ateneo, Roberto Ramos-Perea me decía que yo era un simple ‘aprieta-botones’. En ese momento, yo no entendía bien a lo que él se refería; pero, sin duda alguna, fue uno de los detonantes que empujó mi decisión a irme definitivamente fuera de Puerto Rico para explorar nuevas cosas, para obtener más conocimientos técnicos, para aprender más del oficio. Por ejemplo, yo no estaba claro en la jerarquía y diferenciación de los puestos… Además, si quería ser un buen director de fotografía, tenía que conocer más sobre cómo lograr que una película se viese como debía y tenía que verse; no podía seguir arrastrando pensamientos y actitudes de ‘esto es lo mejor que puedo hacer y ahí lo dejo’. Y, por otra parte, yo había sido director de fotografía para otras personas, sin pensar mucho en mis proyectos, en mis sueños; poco a poco me estaba dando cuenta que podía hacerlo para mí, para mis proyectos, mis ideas… a tiempo completo y sin abandonar a los que me llamasen a trabajar. Pero para todo eso necesitaba estudio, conocimiento y mayor práctica”.


Heixan Robles y un grupo de actores y técnicos posan para el lente en locación en el Viejo San Juan durante la filmación de “La manzana” en 2007. (Foto suministrada)
El verano de 2005 recibió a Heixan en Nueva York tomando un taller intensivo de cinematografía. “Yo solo fui a eso y pensaba regresar a Puerto Rico… ¡pero me quedé! Vi cómo hasta los proyectos estudiantiles tenían un valor de producción exquisito, con buen equipo, estructura, organización y un comportamiento profesional, contrario a todo lo que yo pudiese haber trabajado antes. Y yo necesitaba pasar por esa experiencia y aprender”. Y aunque Heixan asegura que solo vive en Nueva York por razones de trabajo y estudios; y que siempre está planificando regresar a Puerto Rico, admite que es allá donde ha podido aprender cómo se trabaja en el difícil y oneroso oficio del cine. “Si no hubiese brincado el charco, estaría mucho más frustrado con mi trabajo… y estaría haciendo lo mismo, sin mejoría”.

Pero como todo, irse a Nueva York ha tenido sus pros y sus contras. Por mencionar un ejemplo, Heixan re-editó su cortometraje ‘El closet’ (2005) solo para darse cuenta que no era necesario hacerlo. “Lo técnico estaba ahora bien, pero se le fue el color, la magia, la emoción. El calor y la verdad, la frescura, el ‘story-telling’ del original no se compara con la segunda versión… algo más que aprendí: si algo funciona, no lo cambies”. Desde su llegada a Nueva York, el cineasta ha trabajado como asistente de cámara, director de fotografía y editor en varios comerciales y un sinnúmero de proyectos cinematográficos, casi todos independientes. En ‘Frog’s Dreams’, ganadora como Mejor Película en el Queens International Film Festival 2010, Heixan trabajó como director de fotografía, grabándolo todo en una semana. “Aun no he visto el producto final, pero la experiencia fue muy chévere”.

Desde su llegada a Nueva York, Heixan comparte su vida entre la ciudad de los rascacielos y su natal Puerto Rico, trabajando en ambos lugares sin problemas. En 2006, viajó a Puerto Rico para grabar el cortometraje ‘La manzana’, de Adriana Pantoja. En 2007, regresó para grabar escenas de la obra ‘Presa de primera plana’, de José Eugenio Hernández; y en 2008, fue el cortometraje ‘Sin dejar rastro’, igualmente de Pantoja, todos proyectos de Cuarzo Blanco, Inc. En 2010, el cineasta vuelve a Puerto Rico para trabajar la pre-producción de un cortometraje que acariciaba desde un tiempo: ‘Dream of Vermilion’. Pero al tener que estar tanto tiempo en la Isla, decidió buscar empleo y es así como entra, igualmente, en la producción de la película ‘Elite’ (2010).

La dirección de fotografía de nuestro entrevistado en ‘Elite’ ha sido un aspecto altamente elogiado por la crítica especializada. “Curiosamente, yo entré a trabajar como asistente de cámara… pero cuando me reuní con el productor y el director, me di cuenta que no había un director de fotografía, así que me ofrecí como tal. Me gustó mucho el proceso, aunque no pude involucrarme en la parte de la pre-producción, la planificación y el ‘scouting’ por haber entrado bastante más tarde”.

Pero el proyecto más importante para Heixan en 2009-2010 fue el cortometraje ‘Dream of Vermilion’, protagonizada por Robert García Cooper. “Yo conozco a Robert desde que teníamos más o menos 15 años. El es un muchacho muy talentoso y creativo. Cuando estábamos en la Universidad, como en 1998 o 1999, Robert escribió un cuento corto que me dio a leer y que me gustó mucho; de hecho, va muy a tono a como yo me siento actualmente: tiene vigencia y pertinencia con la situación del Puerto Rico actual. Siempre lo tuve metido en una gaveta, pensando que este cuento -el cual no tenía título- podría ser un argumento chévere para una película”. Y eso era lo que Heixan quería hacer, un largometraje; lamentablemente, no conseguía los fondos, ni los recursos necesarios para poder hacerlo, así que se decidió por hacer un cortometraje. Y en una sola noche, redactó el primer borrador del guión, basándose en el cuento de García Cooper. “Entonces, se lo di a mi vecino, Daniel Farmer, para que lo revisara. El me dio par de ideas… pero, además, escribió un segundo borrador. Luego, yo redacté un tercero y él, un cuarto… y con ése nos quedamos finalmente”.

Daniel Farmer, australiano radicado en la Gran Manzana, trabaja como supervisor de alquiler de equipo en una casa productora de Nueva York. Además, ha trabajado con Heixan en varias producciones, norteamericanas e independientes, laborando en distintas facetas de la cinematografía. La conexión de ambos artistas fue inmediata al trabajar con el texto de García Cooper; tanto así que Farmer se convirtió en el co-director de ‘Dream of Vermilion’… pero mientras bullía la producción del cortometraje, el autor de la base del trabajo no sabía absolutamente nada aun. “Robert no sabía que yo estaba haciendo la adaptación de su cuento, aunque ya me lo había cedido si acaso yo me decidía a hacerlo en algún momento. Antes de hablar con él, ya yo estaba haciendo llamadas, consiguiendo equipo, recursos… hasta hice un evento en Facebook solicitando donaciones para sufragar los gastos del cortometraje… ¡Y funcionó! Conseguimos la mitad del presupuesto”, nos comenta el cineasta muy sorprendido y agradecido.


Justo antes de viajar a Puerto Rico para la pre-producción de ‘Dream of Vermilion’, Robert llama a Heixan para saludarlo. Cuando Heixan le dice que pronto estará en la Isla, haciendo su cuento en un cortometraje, García Cooper reaccionó con un poco de recelo. “No fue hasta que me vio en Puerto Rico, trabajando directamente en el cortometraje, que Robert se ‘pompea’ y se une de manera firme al proyecto… de hecho, como productor y, finalmente, como actor”. Heixan realizó audiciones para el cortometraje, pero dos las opciones que obtuvo de ellas para el personaje principal no pudieron estar en el proyecto por compromisos laborales previos. Así que el cineasta pensó de inmediato en García Cooper como la persona idónea para ser el protagonista. “Robert se asustó porque hacía tiempo que no actuaba… pero aceptó el reto y lo hizo muy bien. Yo me siento muy satisfecho con su trabajo”.

Robert García Cooper compartió escena con los experimentados actores Julio Ramos, Jimmy Navarro, Joa Tous, José Santos Ferrer y Gil René Rodríguez, entre otros. Heixan Robles, y Martizaida Amador fueron los productores generales. Carmen Miranda fue la gerente de localidades y, además, co-productora, conjunto con Marcia Meléndez, Daniel Farmer y David Kinard. Armando Navarro y Maité González trabajaron el departamento de arte, mientras que Domibel Cosme fue la diseñadora de vestuario. Julio García trabajó el arte publicitario; Josué Reyes, la iluminación; y Matt Gundy de DuArt, NYC, el sonido general. Chenan Martínez también colaboró con el proyecto en el área del sonido.

Además de ser cómplices escribiendo el guión, Daniel Farmer y nuestro entrevistado colaboraron en la dirección general del proyecto. Y en solo cuatro días, se completó la grabación principal de “Dream of Vermilion”, cuya duración final es de 15 minutos. “Me hubiese gustado haber ensayado un poco más antes de grabar. Por falta de tiempo y presupuesto, muchos de los actores leyeron su guión el mismo día, justo antes de grabar… Yo estaba un poco preocupado de que los actores entendiesen qué estaban diciendo, qué estaban haciendo… el por qué de sus acciones”. Pero Heixan estaba muy claro en lo que quería… y lo logró… hasta tituló el cortometraje. “El texto original de Robert -el cual no tenía título- es muy poético; además, muchas veces se describe que el cielo está rojo… pero no simplemente rojo, sino bermellón, que es realmente el color de la sangre. Así que utilicé esa imagen para lograr el título”.

Una vez terminada la edición, en Nueva York, Heixan sometió el cortometraje a un promedio de 25 festivales internacionales, entre ellos, el Festival Internacional de Cortometrajes de Puerto Rico, Cinefiesta 2011. Para su sorpresa, ‘Dream of Vermilion’ ganó en este festival el premio Mejor Corto Nacional Extranjero, una prueba contundente que el trabajo es de excelencia. “Fue una sorpresa muy agradable para todo el grupo. Y ahora, el corto se ha convertido en una carta de presentación para todos. Yo soy muy exigente con todo lo que hago; pero ganar en Cinefiesta me dice que el trabajo realizado es mejor de lo que yo pensaba que era… valió la pena el esfuerzo. De hecho, siento que es un peldaño importante para lo que yo siempre he querido hacer: un largometraje”.


En 2008 el cineasta Heixan Robles realizó el cortometraje “Sin dejar rastro”. (Foto suministrada)
Sin embargo, Heixan aun siente que, a pesar de ser un corto ganador, “Dream of Vermilion’’ tiene detallitos que mejorar y que todo se hubiese resuelto con mayores recursos económicos. “Hay cosas que hubiese hecho diferentes, si hubiera tenido mayor presupuesto. Son cositas quizás mínimas para algunos, pero yo noto la diferencia. Tengo unas expectativas muy altas de lo que debe ser mi trabajo. El 85% de las veces no estoy satisfecho con mis trabajos; y entiendo que todo se debe al aspecto económico… Además, siento que me diluyo buscando los recursos, en vez de dedicar mi tiempo en lo creativo. No obstante, tengo la confianza en mí de que, si poseo los recursos suficientes, voy a lograr un buen trabajo del cual me sienta completamente satisfecho”.

Pero, a pesar de sus anteriores palabras, no cabe duda que nuestro entrevistado debe estar haciendo bien su trabajo, ya que fue invitado por el
New York International Latino Film Festival (HBO), 2011 -festival en el cual “Dream of Vermilion” fue, igualmente, selección oficial- para participar en el panel que discutiría cómo hacer películas de ciencia ficción con poco presupuesto. “Fue, igualmente, una sorpresa para mí… pero allá fui el 18 de agosto de 2011 para hablar sobre mi experiencia haciendo cine ‘low budget”.

Dentro de sus planes futuros, aparte de seguir dando a conocer su trabajo premiado “Dream of Vermilion” dentro de los circuitos de cortometrajes internacionales, Heixan comenzará próximamente a diseñar varios proyectos que tiene en su mente, principalmente de largometrajes. “Una vez estable en la industria, ganando un sueldo, entonces puedo hacer todos los cortometrajes que quiera; ésa es mi meta. Pero para eso, debo enfocarme en una de las tantas ideas que tengo y conseguir presupuesto, distribución y personas que les interese e inviertan… ¡Y, vamos, que lo único que puedo seguir haciendo ahora es mejorar!”

Nuestro entrevistado está, actualmente, estudiando vía Internet y, aunque no es lo mismo que vivir la experiencia universitaria, Heixan siente que por fin culminará una etapa importante en su vida… aunque de manera diferente a lo normal. Sigue viviendo en Nueva York, “tratando de sobrevivir”; y viaja constantemente a Puerto Rico “tratando de vivir y realizar mis sueños”… porque continúa albergando muchos sueños creativos que, está seguro, pronto verán la luz.

(Para detalles, visite la página web de la Fundación de Cine de Puerto Rico: http://www.thefilmfoundation.org; o www.heixanfilms.com. El cortometraje también ha sido escogido como selección oficial en el Puerto Rico Horror Film Fest, a celebrarse del 20 al 26 de octubre de 2011.)

 

^regresar arriba


Portada | Biografías | Calendario | Noticias | Tienda
Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones

©2012 Fundación Nacional para la Cultura Popular



Salvador Rosa, hijo
Abanderado 2012






Web premiada con el Premio OX