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Chenan Martínez: obrero de la música y el teatro contemporáneo


Chenan Martínez comenzó a abrirse paso como compositor, arreglista y sonidista en 1989.
(Foto suministrada)

Ya son 18 años dentro de la música… o más bien, dentro de la música para teatro. José Hernán Martínez Mercado, mejor conocido como Chenan Martínez, comenzó su carrera como compositor, arreglista y sonidista en 1989, cuando participó en la pieza teatral “Arpegio mortal”, primera producción de la dramaturga Adriana Pantoja y su compañía artística Cuarzo Blanco, Inc.

Pero su carrera musical comenzó mucho antes de la mano de su abuelo materno, don Luis “Magüí” Mercado. “Mi abuelo Magüí era una personalidad muy conocida en Fajardo. Trabajó en la emisora WMDD, en la cual tenía un programa parecido al de Rafael Quiñones Vidal, dándole oportunidades a talento nuevo de todo el País. También formó y dirigió una agrupación musical, La Rondalla Fajardeña, con la cual tocaba sus propias composiciones. De hecho, una de las plenas originales de mi abuelo llegó a ser considerada como himno nacional de Fajardo”, recuerda.

Chenan también heredó el gusto y el talento musical por la línea paterna. Su abuelo, Pepito Martínez, mayagüezano, fue violinista, además de atleta. Y su padre, el Dr. José Hernán Martínez Méndez, tocaba el piano y llegó a interpretar piezas en varias emisoras radiales. Pero fue con “Magüí” que Chenan aprendió cosas que casi nunca se aprenden con los maestros tradicionales. “Aprendí a escuchar, a desarrollar el oído, a intuir, a fluir inteligentemente con la creación y la creatividad que surgen en el momento, a respetar la tradición y la historia y a trabajar en grupo. De hecho, con mi abuelo conocí a plenitud la música tradicional puertorriqueña: la danza, la mazurca, el paso doble y la plena”, afirma.

El compositor entiende que si no hubiera tenido la influencia artístico-musical de tanto abuelos como padre, como quiera hubiese estado envuelto en el mundo de las artes. Desde los ocho años, Chenan comenzó a tomar clases de dibujo y pintura, faceta artística que también le apasiona. Dos años más tarde comenzó en la música. Ya en la escuela superior, tomaba clases formales de guitarra clásica, su instrumento principal, con el profesor Juan Soroche. De hecho, fue Soroche quien le orientó a continuar estudios musicales en la Universidad de Puerto Rico (U.P.R.), Recinto de Río Piedras. Y decidido por la música como profesión, Chenan tomó los consejos de su profesor y emprendió su carrera artística en el Departamento de Música de la institución. Su instrumento principal continuó siendo la guitarra clásica. Pero poco a poco, pasó al piano, luego a los sintetizadores y actualmente domina la técnica de creación, arreglos y grabación computadorizados.

En el área musical profesional entiende que su comienzo formal fue cuando aún estaba en escuela intermedia, tocando en festivales de cuatro, aperturas de tiendas y fiestas patronales con el conjunto de su abuelo “Magüí” Mercado. Y aunque no devengó sueldo alguno, para Chenan esto marca su comienzo profesional en la música. De hecho, es en este tiempo que comienza a componer música. “Mi primera composición fue dedicada a mi abuela Carmelina, esposa de abuelo ‘Magüí´. Esta composición es tipo ‘pasillo’ y tiene un aire venezolano, mezclado con mazurca”. Chenan también compuso algunas danzas que presentaba a su abuelo para su aprobación… la cual siempre fue positiva.

El teatro como plataforma de su arte -

A este joven lo más que le atrae de la música es la reacción que crea en el oyente. “Todo arte es comunicación y cuando se logra llegar con la música a un público, uno entiende que ha hecho su trabajo. Siempre me ha atraído la unión que existe entre la música y la actuación, sea de teatro o de cine”. Por otra parte, se considera ecléctico en su gusto por la música. “Escuchar y conocer todo tipo de música es esencial para poder saber cómo comunicarse a través de este arte”.

Pero es en el área del teatro en la cual Chenan se ha desarrollado más. Se le asemeja mucho a tocar en grupos musicales “por la viveza que representa el medio teatral; aunque siento que en el teatro, mi labor representa una responsabilidad mucho mayor”.

Comenzó a los 23 años como compositor, arreglista y sonidista en el área teatral, mercado en el cual se sigue desempeñando con éxito. Luego de su primer trabajo profesional con Cuarzo Blanco, realizó la música y arreglos de la segunda obra de la compañía, el musical infantil “Misterio de la no lluvia”, en el 1990. Un año más tarde trabajó en colaboración creativa de música y dramaturgia con Adriana Pantoja en la tercera pieza teatral de Cuarzo Blanco, “Sombras de luz”. Otras obras trabajadas para esta compañía artística fueron “Muerto vino y se fue”, “Entre ratas y gorriones”, “Balseando con Edelmira”, “Otro Fausto más”, “Máscaras afuera”, “Presa de primera plaza” y, recientemente, “Vincent”.

Este compositor y arreglista se siente en mayor control de su trabajo cuando puede realizar no tan solo lo creativo sino también lo técnico. Se le ha hecho difícil hacerle entender a los demás que “un sonidista no es solamente el que sube o prende el volumen y nada más… para mí, el sonidista tiene que ser como un instrumentista también. Tiene que lograr que el sonido corra en vivo con las mismas emociones que el actor, que no ofenda su trabajo… Las veces que más yo sufro son cuando veo un trabajo en el cual no se ha pensado en eso… que no tiene alma, no tiene emoción”.

“Vincent”: ejemplo reciente de su responsabilidad con el arte-


La labor de Chenan Martínez se destacó recientemente en el unipersonal “Vincent” que, dirigido por Adriana Pantoja, fue protagonizado Pedro Orlandfo Torres.
(Foto suministrada)

Es por esta razón que su más reciente trabajo teatral-musical, “Vincent”, para la compañía Cuarzo Blanco, Inc., toma un carácter especial: no tan solo Chenan realizó las composiciones musicales, sino que también es el sonidista de la pieza, que tuvo sus primeras funciones el pasado octubre en Caguas y que acaba de presentarse en el Teatro Victoria Espinosa en Santurce, como parte del 43er Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Para “Vincent”, Chenan realizó música original y sonidos, apoyándose en la época artística impresionista y post-impresionista de finales del siglo 19. Según informa, para cumplir con su labor tomó como base a Debussy en la música y al mismo van Gogh en la pintura, con tonos afrancesados, evocando nostalgia y hasta un cierto llamado de la tierra. “Sin embargo, a pesar de todo esto, no quise que la música fuera estrictamente representativa de ese periodo exacto en la historia, ni tampoco me fui por el lado moderno actual. La intención era aportar a la representación para que su mensaje llegara claro, sin distraer a la audiencia”.

Como artista y músico, Chenan se siente bastante satisfecho con lo logrado para este unipersonal de Leonard Nimoy que interpreta Pedro Orlando Torres. Sin embargo, es su trabajo como sonidista el que le ha complacido más.

“La persona que tiende a ser perfeccionista como yo, nunca va a estar satisfecho del todo… Cuando uno crea música, es una cosa; pero cuando ésta se une a la actuación y a los demás elementos, surge una tercera creación, que llega a ser totalmente diferente de lo que uno pensó que podría ser. Es mi labor como sonidista entonces lograr un balance, una armonía, un trabajo que resalte la actuación y la obra… Eso es una responsabilidad total… Ante ello, tienes que ir tras la unión perfecta entre las áreas técnicas, logrando que no se note la técnica. Si logras eso, alcanzaste tu objetivo; y esto se logró en ‘Vincent´. Tanto es así que en las funciones de Caguas, ¡los técnicos llorábamos al final! Fue una sensación muy gratificante; y claro, después nos reíamos juntos… Además, hace tiempo que no hacía este tipo de trabajo técnico con Cuarzo Blanco. ¡Y con ‘Vincent´, vuelve el ‘dream team´!”, apunta refiriéndose al equipo que junto a Adriana Pantoja y Yasmín Rodríguez formó en esta ocasión, tal y como ocurriera en los primeros años de la compañía de la cual son fundadores.

Según Chenan, sentir esos momentos de inefable emoción no son comunes. Aparte de la obra ‘Vincent´, el compositor recuerda con mucho cariño la obra de José Luis Ramos Escobar, “Valor y sacrificio”, presentada en 1992 en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Con nostalgia evoca la emoción que le provocó el escuchar su propia música. “Fue una sensación muy parecida a la que siento ahora con ‘Vincent´. Es ver un conjunto; que tu arte, tu música, funciona para un propósito, complementa. Y fue, como ahora, hacer un trabajo completo porque también fui el sonidista”.

Un año antes se produjo para él otra experiencia muy especial: la obra ‘Sombras de luz´, de Adriana Pantoja. “Hubo momentos en la obra que definitivamente me atraparon. Hice la música en coordinación con la propia Adriana; y también fui el sonidista. Y la unión que se logró entre actores, técnicos, libreto, música, bailes, luces y público fue sinceramente mágica”, puntualiza.

El cine como agenda futura -

A pesar que su experiencia laboral mayor ha sido en el teatro, Chenan piensa en el trabajo musical para cine como una meta futura no muy lejana. Ya este año, este compositor logró acercarse un poco a esta meta con la creación de la música original del cortometraje ‘Historias repetidas´ a.k.a. ‘La manzana´, también de Pantoja y Cuarzo Blanco, Inc. Otro momento de honda emoción para el sonidista surgió al escuchar su trabajo terminado cuando el pasado agosto, se proyectara finalmente el mencionado cortometraje en el Museo de Arte de Puerto Rico. “La reacción del público me dice a mí, sin lugar a dudas, si el mensaje detrás del trabajo musical o auditivo funciona o no, si se entiende y es bien recibido o no. Gran parte de la emoción que siento nace de esta reacción.”

Para este obrero del arte histriónico, el mayor problema en la creación musical actual para teatro es la falta del tiempo necesario para componer o arreglar la música o los sonidos. “Tal como un escritor, el músico necesita tiempo para deliberar cuál nota, cuál instrumento, cuál fraseo funciona mejor para la creación musical de una pieza teatral. Hay veces que esto no se entiende y se pretende tratar a la música como un accesorio más, como un adorno. Para mí, la música y el sonido son elementos esenciales dentro del teatro; lamentablemente, son pocos los que lo entienden así: todo se necesita ‘para ayer’, como se dice. Y esta situación hace mi trabajo un tanto más difícil de realizar”.


La compañía Cuarzo Blanco ha sido una de los talleres en el cual más ha laborado Chenan Martínez desde sus comienzos profesionales. Aquí en la foto aparece junto a su presidenta, Adriana Pantoja.
(Foto suministrada)

Este artista disfruta el trabajar todas las facetas artísticas que involucren música. Pero la más que le agrada es la teatral. “No tengo una preferencia específica por un estilo en particular; sin embargo, entiendo que el teatro musical infantil es un buen recurso para educar a los niños. Me gusta cuando puedo aportar con mi música hacia esa dirección, cuando me permiten hacer cosas diferentes, cuando consigo colocar la música al servicio de los personajes y sus diferentes puntos de vista”.

Aparte de su faceta como compositor y arreglista para obras teatrales y cine, Chenan forma parte, desde el 1995, del grupo Músicos de Puerto Rico, una agrupación musical que se dedica a amenizar actividades de todo tipo.

Además de “Vincent”, algunos de sus trabajos musicales recientes para teatro incluyen: “Las historias de Cristobalito Colón”, “Mi terruño”, “Los músicos de Bremen”, “Presa de primera plana”, “Tiempo muerto”, “Gabriel y el libro de los mil cuentos”, “El baúl de las leyendas”, “De-generación 80 y pico”, “Un enemigo del pueblo”, “Máscaras afuera”, “Otro Fausto más”, “Aquí no paga nadie”, “Ay Carmela” y “Mete mano: es cuestión de bregar”, entre otras.

Entre sus proyectos futuros, se encuentra la pieza “No dejes para mañana”, de la compañía El Mundo de los Muñecos, celebrando sus 30 años de existencia. Además, el musical infantil “Peces al ataque”, de Adriana Pantoja; una versión de “Yerma”, escrita por Miguel Diffoot; y los cortometrajes “Ironía”, “El sueño” y “A media luz”, todos de Cuarzo Blanco.

Además, su intenso gusto por el arte teatral lo ha llevado a comenzar un libreto propio; curiosamente, no desea que el mismo sea reconocido como un trabajo meramente musical, sino simplemente histriónico. “Solo quiero contar una historia que se basa en el mito de Adán y Eva, pero visto desde una perspectiva bastante moderna. Primero, una lectura dramatizada; ya luego una presentación teatral más formal… ¡pero todo a su ritmo!”, concluye.

 

24/nov/07

 

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